Expectativas en el 2016


A casi dos días de terminar el año 2015, vienen a mi mente todos los acontecimientos que marcaron la historia de mi país, como los que me dejaron lecciones, aprendizajes, bendiciones, sorpresas y sinsabores en mi vida. Sin duda, es un buen año y lo cierro muy optimista con la certeza que no solo vendrán cosas buenas para mi vida, sino para Honduras, donde con ansias todos esperamos tiempos mejores

Sin duda que el 2015 queda grabado en todos los hondureños. Ocurrieron situaciones históricas, impensables, pero aún como que la sed de ver justicia, de sentir que por fin la ley actúa para todos y que se generan condiciones para tener confianza y creer que una sacudida que enrumbe el país es posible, no nos satisface del todo. Ciertamente, todo es un proceso y para bien o para mal, era necesario ir poco a poco eliminando el cáncer de corrupción que por décadas tomó el control de los valores, se afincó en el sector político, empresarial y en general en buena parte de los hondureños que lo vieron como el medio para escalar posiciones, para garantizar la tranquilidad en las familias de los que la tuvieron como un modus vivendi.

Pero es suficiente lo que hasta ahora se ha hecho en Honduras? Claro que no! Falta un buen camino que recorrer, claro, si es que se quiere cortar el mal de raíz, sino nos quedaremos con los conatos de lo que pudo haber sido y no fue. Pero si hay algo cierto en medio de esta lucha de fuerzas, es que los hondureños poco a poco están abandonando el papel pasivo, el conformismo y ahora están atentos, vigilando los procesos, siendo más proactivos y sobre todo ya no callan, denuncian, alzan la voz aún en medio de los riesgos que implique tener un país transparente.

Si nos quedamos pasmados con las acciones que desde Estados Unidos se tomaron para neutralizar a varios grupos criminales y llevarse al extranjero a cabecillas de organizaciones, jamás pensamos que ese solo era el inicio de un terremoto de nominados para enfrentar la justicia norteamericana que este año tocó a empresarios y un ex presidente.

La expectativa crece con la llegada del 2016, porque los rumores de otros señalados con posibilidad de ser llevados ante jueces en Estados Unidos tiene a muchos temblando, a otros ansiosos y muchos tratando de acertar si es x o y personaje político o empresarial. Quizás como bien lo ha anunciado el asesor presidencial Marvin Ponce, sean peces gordos los que estén en lista y si son los que muchos hondureños imaginamos, será interesante ver el rumbo que toma el país. 

Los vientos rachados de cambios para enderezar el país asoman en el horizonte del nuevo año. Los procesos a veces resultan duros, a veces sacrificados, pero si el premio por esa sacudida para liberarnos de la estela de corrupción es tener autoridades comprometidas, al servicio de un pueblo sufrido, generación de empleo, igualdad, seguridad y justicia, valdrá la pena soportar los golpes que vendrán para que las piezas vuelvan al lugar donde deben estar.

Estando próximos para iniciar un nuevo año, no son frases huecas el trasladar las buenas vibras para todos. No, son deseos sinceros para todos los que desde que comencé este proyecto me han acompañado y me motivan para seguir hilvanando ideas, pensamientos, realidades. Créanme que escribir en mis ratos libres me llena, me hace como trasladar mis criterios y con la retroalimentación que me dan de los diferentes temas que abordo, me ayudan a mejorar. Vamos confiados en el nuevo año, pidiendo a Dios dirección y a la vez protección para que nos prolongue la visa en este mundo terrenal.

Sin pecar de santera, no dudo que Honduras seguirá siendo noticia, será un país donde los cambios serán sí o sí, donde el giro de muchas autoridades deberá ponerse del lado de la transparencia y el bien común y será un año donde todos deberemos aprender y dar lo mejor para reconstruir un país que a gritos pide tener autoridades comprometidas, programas a favor de los necesitados, seguridad para tener el país hermoso donde respiremos en paz y confianza. No todo esta perdido, pesan los buenos hondureños, los que pese a los vientos nos mantenemos firmes y seguimos aquí, los que trabajamos incansablemente y nos ganamos el pan diario y los que vemos que las esperanzas están vivas y nos dicen que vale la pena estár en Honduras, país de gente noble y trabajadora.

Así que Salud por el nuevo año, brindo por sus vidas, estallo en buenos deseos para todos y oro a Dios porque nos enrumbe y nos regale todos los días confianza y sobre todo fe. Gracias amigos y amigas por ser parte de mi historia, por leer mis humildes letras y por animarme a seguir y no desmayar. Feliz Año. Bendiciones a todos.


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