Alarma por Redadas


El 2016 inicia para los indocumentados que ingresaron a Estados Unidos entre el 2014 y 2015, con mucho temor. Las temidas redadas no solo quedaron en un simple anuncio, sino que han comenzado a ejecutarse, sembrando el miedo entre los hispanos, que han buscado en ese país oportunidades de empleo, superación y seguridad.

La campaña, informaron las autoridades norteamericanas no solo va dirigida contra las personas que atravesaron de manera ilegal la frontera de Estados Unidos entre esos dos años, sino también contra los que tienen antecedentes penales y solicitudes de deportación.

Un video que se difundió en las redes sociales, mostró el momento cuando agentes del servicio de seguridad nacional, ingresaron a una de las viviendas en el Estado de Georgia, donde se observa el momento cuando revisaban la vivienda y detenían a una hondureña que ingresó hace un año de manera ilegal junto a su hijo de nueve años. Las acciones de las autoridades migratorias en ese país, han generado el repudio de la comunidad hispana que ve en las acciones un atropello a los derechos humanos, sobre todo porque aseguran que en algunos casos habían procesos iniciados en diferentes cortes para legalizar el estatus migratorio de los hoy detenidos.


Ese panorama preocupa en nuestros países, porque cada vez las oportunidades de trabajo son menos, los inversionistas han frenado las apuestas por abrir nuevos negocios, por varios factores y algunos temen que se afectarán los envíos de remesas. 

Las esperanzas para muchos se apagan, temen que al ser retornados a Honduras, enfrenten de nuevo las amenazas, la falta de dinero y oportunidades. Todos no la tenemos fácil, nuestros países no tienen las mejores condiciones y aunque siento que pese a que el panorama no sea halagador, no podemos dejarnos vencer por el pesimismo, eso no. 

Es el momento quizás de hacer uso del ingenio y creatividad ante la avalancha de males que parece que asoman en el horizonte. Buscar sobrevivir es el lema y hay que hacerlo con hidalguía, luchando, luchando. Cada uno vive en su propia piel su realidad, algunos menos dolorosa y otros con muchas cicatrices que debe vencer. El asunto es que en medio de cualquier circunstancia en las crisis nos han enseñado que es cuando aprendemos a defendernos como gatos panza arriba, para dar la batalla.

Las deportaciones vienen a ensombrecer más el panorama donde masivamente se esperan lleguen vuelos cargados de compatriotas de Estados Unidos y otros en buses desde México, mismos que aumentaron dramáticamente en el 2015, con la puesta en marcha del plan Frontera Sur. Sin duda que todas esas circunstancias exigen que el Gobierno en Honduras diseñe una estrategia real para enfrentar la crisis humanitaria con las medidas migratorias en Estados Unidos. Se debe responder a las necesidades de todos los hondureños y crear las condiciones para evitar ese éxodo masivo que desde hace años se ha convertido en la única opción de los compatriotas como solución a los problemas que les aquejan.

Enero siempre ha sido un mes donde las estadísticas de las organizaciones de migrantes en México, nos informan que es cuando más migrantes cruzan por ese país y no me queda duda, que la represión y persecución contra nuestros indocumentados lo que hará es que cada día el flujo de los que salen, aumentará.

Habrá que ver cuáles son las acciones de los Gobiernos del Triángulo Norte (Honduras, Guatemala y El Salvador), porque no solo es de informar de lo que ocurre en el norte, ni de contar con centros donde recibirán a los que lleguen deportados. Se trata de tener acciones sostenibles, que no duren una hora o un día, que no solo sea una bolsita con implementos para que suavicen las horas que faltan para que lleguen a sus casas, eso no. Se trata de ir más allá y pensar cómo rescatar a esas familias que quieren reintegrase con los suyos, pensar en el hondureño que sabe que al volver a su barrio o colonia un grupo criminal lo asedia y analizar cómo le ofrecen a los connacionales una fuente de empleo.

Esas son las causas que hoy cercan el camino de los que se van, esos son los motivos por los que pese a los peligros no dudan un segundo en salir corriendo de su tierra. Acciones firmes se ocupan, reclamos también para que en esas tareas de deportación se eviten los excesos y se respeten los derechos de cada hondureño que es buscado para sacarlo de un país que ha sido la tierra de oportunidades para muchos.

Sin duda que vivimos tiempos decisivos, tiempos donde la gente ya no da tregua y a cada instante busca respuestas, busca sentir que hay un gobierno, una organización, una autoridad o una familia que les apoye para emprender sus proyectos, para sentirse seguros, para quedarse en su tierra. He visto tantos casos de compatriotas desesperados, pero también he visto a muchos que han sacado el coraje y salen adelante pese a las vicisitudes del camino. No quiero perder la esperanza, no quiero ser pesimista, si todos conservamos la actitud para enfrentar los retos, encontraremos la salida para hacer menos pesadas las cargas.

Hay que confiar, confiar en el ser supremo, confiar en nuestras fortalezas, en ese potencial que cada uno tenemos, e idear cómo vencemos las barreras, cómo mostramos las bellezas de un país que ha sido estigmatizado por las actuaciones de grupos delictivos que lo hicieron cómo le enseñamos al mundo que los hondureños exportamos lo mejor que tenemos, la nobleza, la garra catracha de trabajo, las ganas por vencer lo malo y revertimos esas acciones donde parece que el sol estadounidense se está apagando para nuestros países.

La tarea ahora es reconstituir nuestra región, de fortalecerla con Gobiernos dispuestos a la gran apuesta de sus administraciones, donde ganen la confianza de los que ahora creen que en nuestros países todo está perdido. En sus manos el reto y que este inicio de año marque el rumbo de un país que merece mejor suerte.


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