Copán y su buen café


Amo mi departamento Copán y sobre todo la ciudad que me vio nacer Santa Rosa, a la que siempre hemos llamado la capital de la cultura, cuna de gente ilustre, noble y buena. Pero esta tierra, también es tierra del buen café. Ejemplos hay muchos, puedo hablarles del café de altura, donde varios productores de la zona destacan, pero a mi mente vienen ejemplo como el café de Capucas, en el municipio de San Pedro Copán y como olvidar el café rural Seis Valles, que se produce en Inshuma, Santa Rosa de Copán, también en el occidente de Honduras. Aquí el modelo es familiar, donde padres e hijos sientan un precedente de lo que es no solo un buen café, sino el concepto de servicio que agrega un plus a la visita que se realice al lugar.

Pensando en las cosas positivas que destacan, decidí escribir sobre proyectos, experiencias que dejan muy en alto a nuestras ciudades y no me cabe duda que el trabajo de los productores de café, es una de las actividades que más nos enorgullece a los hondureños. Estos meses son de completa actividad, es la época donde muchas familias generan los ingresos que les permitirán alimentarse durante todo el año. Familias enteras viven del café y se desplazan por casi tres meses a las fincas para cortar el grano que los sustenta.



Por esas cosas de la vida a finales del 2013, tuve la suerte de visitar la finca Seis Valles que se ubica en la carretera internacional que de San Pedro Sula conduce a Santa Rosa de Copán. El lugar está a 12 kilómetros antes de Santa Rosa. En Seis Valles degusté el café natural melado, el pan tradicional "de mujer" y los platillos típicos que de solo recordar por ejemplo el queso fundido en la plancha, con aquellos frijolitos fritos servidos en ollas, de solo recordarlo, se me hace agua la boca. De verdad esos son platillos como decimos para chuparse los dedos.



Pero este es un proyecto que marca la diferencia. El concepto con el que fue creado busca producir un café natural melado. En la finca se puede apreciar a los cortadores sacando el grano maduro, otros secando en el piso el café, otro grupo trillando en morteros y mujeres y hombres tostando en los comales para endulzar el grano con dulce de panela. 

Esas tradiciones son las que nos hacen valorar la riqueza de nuestros pueblos, son las que valora el turista, y es cuando se entiende el valor que tiene un buen café. Ese grano que mantiene la economía de muchos pueblos y ciudades de Honduras.


La vista panorámica en el lugar se vuelve un atractivo más, donde se puede disfrutar de un amanecer nebuloso, la vista de las montañas, el sonido de las aves y si es la temporada de invierno el frío característico de la zona que no impide recorrer el espacio en medio de los cafetales. Aquí es donde uno se transporta y vive de lleno la actividad de la producción del café, cada espacio nos muestra desde lo que es el corte del café hasta el embolsado.

Sin duda que esas imágenes de ese recorrido a la finca Seis Valles siguen guardados en mi mente. Aquí hay calor humano, hay tradiciones, hay aire puro, paisajismo y trabajo arduo, donde cientos de familias son parte de la experiencia para que este sea un lugar que siempre esté presente en la agenda cuando viaje al occidente de Honduras.

Cuando lo haga entenderá porqué aquí se toma uno de los mejores cafés, natural y de calidad en Honduras. Así que no dudo que usted como yo quedará enamorado de la finca Seis Valles, de sus anfitriones de los que aprenderá todo el proceso que implica producir uno de los mejores cafés de la zona. Ellos hacen su parte para que siempre se planifique regresar para tomar un café melado de altura.





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