Nueva Ley de Transporte


El rubro del transporte es el más golpeado con las extorsiones y asaltos que a su paso dejan a 162 trabajadores muertos, entre los que figuran motoristas de buses, taxistas, despachadores, ayudantes, dirigentes y pasajeros, según las estadísticas del Observatorio de la Violencia en Honduras.

De esos 162, 55 eran taxistas. Solo en el interior de las unidades han muerto 67 personas y de todas las muertes que han ocurrido nueve de ellas son mujeres. Ante la ola de ataques a los transportistas y las exigencias de medidas que garanticen la seguridad de los trabajadores y pasajeros, se anuncia una nueva ley del transporte. 

Botones de pánico, cámaras de seguridad y tarjetas prepago que cubrirán el costo del transporte, son parte de las disposiciones que frenen el operar de los delincuentes en las unidades. Esas son parte de las novedades que establece la nueva ley para bajar los ataques en el transporte. El subsidio también es objeto de análisis, donde en las medidas que se incluyen, el mismo ya no se le dará al transportista y ese fondo según informan se entregará a personas que lo necesiten como embarazadas, ancianos y estudiantes.

La nueva ley se aprobó en un primer debate en el Congreso Nacional y para el 8 de diciembre se programa que pueda ser aprobada en el segundo y tercer debate. Este anuncio preocupa a los transportistas porque los dirigentes aseguran que la misma se modificó y que por lo tanto no debe ser aprobada. Fue un consenso que durante dos años reunió en varias ocasiones a los transportistas, pero tristemente ven que las modificaciones que ahora tiene la ley no fueron hechas por la comisión de dictamen, sino que aseguran las hizo el diputado que coordina la comisión de transporte.



Esa denuncia alerta, porque en esas condiciones sin duda que la ley no está lista para ser aprobada porque no contiene el espíritu con la que fue creada. No se están abordando los temas de seguridad como fueron consensuados para agilizar los procesos judiciales y que se actúe de oficio para darle persecución y encarcelamiento a los delincuentes que atacan en las unidades.

Esos y otros cambios son los que asombran a los transportistas porque se ha modificado completamente la ley. Al parecer la mano peluda de intereses ocultos trastoca un documento clave que tiene como objetivo frenar la violencia, dar garantías de seguridad y lamentablemente ahora se empantana. La ley del transporte debe ser analizada a profundidad. Honduras sin duda es un país de muchas leyes, pero de poca efectividad.

Me asombré hoy cuando escuché al analista Raúl Pineda Alvarado decir que solo este año en el tema de seguridad el Congreso Nacional ha aprobado 23 leyes. Entonces me pregunto, porqué no se aplican, o es que las mismas quedan en papel mojado, pero nada de aplicabilidad. Siento que ya no se trata de leyes, se trata de voluntades, del espíritu de hacer de esta Honduras un país de bien.

Los transportistas hacen su parte y buscan mecanismos para proteger a sus empleados y pasajeros. Pero la misma Dirección del Transporte debe dar visos de cambios, debe olvidarse de las negociaciones bajo la mesa que tanto han afectado al país y que dejan a su paso una sobre explotación de rutas, de negociaciones chuecas y pagos que dicen los mismos transportistas se realizan para cualquier papeleo en esas dependencias. 

Hay que mostrar un rostro distinto y alejar la sombra de corrupción. Cada vez que se habla de leyes los hondureños nos preocupamos. En este caso del transporte esperamos que la ley que se apruebe sea estrictamente la que fue consensuada, la que en su espíritu busca establecer normas para proteger a motoristas, ayudantes, dirigentes y pasajeros.

No más manoseos, es hora que el desenfreno por obtener beneficios con jugadas chuecas en decisiones vitales para el país se termine. Los funcionarios deben entender que ahora prima el interés colectivo y no el personal. Ya bastantes muertos pagan el precio por decisiones no correctas, que al final nos tienen a todos atemorizados y con miedo. La norma es sentirnos seguros en un país bello, donde la mayoría de su gente es noble y trabajadora. Por todos esos hombres y  mujeres que aún creen en un país mejor, les pedimos una ley acorde, con acciones contundentes que lleven a parar la violencia en Honduras.


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